sábado, 11 de abril de 2026

Ari Aster disecciona la América post-Trump en Eddington

 A lo largo de apenas cuatro películas, Ari Aster ha pasado de ser una promesa del terror a convertirse en uno de los cineastas más reconocibles del cine contemporáneo de autor.

Su debut, Hereditary, fue aclamado por crítica y público y ya se considera uno de los grandes títulos del terror moderno. Con Midsommar consolidó su estilo, aunque iniciando una división de opiniones que se ha mantenido en el resto de su filmografía.

Esa línea se acentúa con Beau Is Afraid, su primera colaboración con Joaquin Phoenix, que repite ahora en Eddington, una obra excesiva, incómoda y claramente divisiva que confirma su apuesta por un cine cada vez más radical.

En esta ocasión, Aster abandona el terror para construir un western contemporáneo de corte político, situado en un pequeño pueblo de Nuevo México atravesado por tensiones sociales constantes.

El relato se articula en torno al enfrentamiento entre el sheriff del condado, interpretado por Joaquin Phoenix, y el alcalde, al que da vida Pedro Pascal. Su conflicto funciona como eje central de la película y como reflejo de dos formas opuestas de entender el poder y la comunidad.

Aster se adentra progresivamente en la vida del pueblo, retratando a sus habitantes y un clima de desconfianza creciente donde lo personal y lo político terminan contaminándose mutuamente.

En ese contexto, la película articula una crítica directa al papel de las redes sociales, capaces de amplificar rumores, distorsionar la realidad y convertir cualquier conflicto en una espiral incontrolable.

Ari Aster encuentra en Joaquin Phoenix su gran pilar interpretativo, y aquí está sencillamente inmenso. Construye un sheriff inicialmente pasivo, cuestionado por parte del pueblo, que evoluciona hacia una figura cada vez más combativa, marcada por la frustración y la violencia contenida.

Phoenix sostiene ese arco con una interpretación precisa y magnética, modulando cada transformación sin excesos.

Los personajes secundarios, en cambio, quedan en un segundo plano. Aun siendo un placer ver a intérpretes como Pedro Pascal, Emma Stone y Austin Butler, su función se percibe más instrumental que verdaderamente desarrollada.

Presentada en el Festival de Cannes 2025, la película llegó acompañada de una notable división crítica, algo ya habitual dentro de la filmografía de Ari Aster.

Uno de sus puntos más discutibles es ese desequilibrio entre protagonista y secundarios, junto con un tramo final donde Aster parece priorizar el impacto y la sorpresa por encima de la cohesión narrativa, generando tanto fascinación como desconcierto.

Aun así, Eddington se percibe como una propuesta valiente dentro del cine reciente, al abordar de forma directa la fractura política y social de los Estados Unidos en la era post-Trump.

Aster firma una mirada incómoda, caótica pero intencionada, sobre un país atravesado por la polarización, la desconfianza y el ruido constante.

Y en medio de todo ello, la película vuelve a ofrecer otro personaje de peso en la carrera de un intérprete extraordinario como Joaquin Phoenix, que sostiene gran parte del impacto del film con una presencia magnética.




viernes, 10 de abril de 2026

The Bride: Maggie Gyllenhaal dinamita el mito con una visión punk, feminista y salvaje

 Que Maggie Gyllenhaal haya decidido ponerse detrás de la cámara no es un capricho pasajero, sino la evolución natural de una actriz con una de las carreras más sólidas y coherentes de su generación. Nominada al Oscar por Crazy Heart y aclamada por su debut como directora con The Lost Daughter —que le valió nominaciones a Olivia Colman y Jessie Buckley—, Gyllenhaal confirma con su segundo largometraje que lo suyo no era casualidad.

Su reinterpretación de La novia de Frankenstein es todo menos reverencial. Es extrema, juguetona, iconoclasta. Y, sobre todo, profundamente política.

Lejos de repetir el mito clásico, la directora desplaza el foco hacia la novia —históricamente relegada a objeto— para convertirla en sujeto. Lo que emerge es una historia de reafirmación feminista que se despliega como una road movie criminal híbrida, con claros ecos de Bonnie and Clyde, pero atravesada por un pulso contemporáneo.

El cóctel de géneros es tan arriesgado como estimulante: terror, violencia estilizada con estética punk, humor negro y un Chicago de los años 30 que funciona más como lienzo expresivo que como reconstrucción histórica. Gyllenhaal no busca la fidelidad, sino la provocación.

En el centro de todo está una descomunal Jessie Buckley, que llega aquí tras ganar el Oscar por Hamnet. En aquella, su trabajo estaba marcado por una contención devastadora, construyendo el dolor desde lo íntimo, lo físico y lo terrenal. Aquí, en cambio, se mueve en el extremo opuesto: rompe cualquier anclaje realista para entregarse a un personaje excesivo, casi mitológico, una fuerza desatada que abraza el caos, la violencia y la estética punk. El salto es tan radical que confirma no solo su versatilidad, sino su capacidad para habitar registros completamente antagónicos sin perder verdad.

A su lado, Penélope Cruz aporta un contrapunto fundamental. Su personaje —una investigadora en una época en la que las mujeres eran invisibles dentro del sistema— no solo refuerza el discurso feminista, sino que encarna la lucha desde dentro: inteligencia, contención y estrategia frente al estallido caótico del personaje de Buckley. Cruz juega en un registro más silencioso, pero igual de político, sosteniendo una tensión constante con un mundo que la obliga a demostrar siempre un poco más.

Ambas están respaldadas por partenaires masculinos que funcionan como reflejo y contraste. Christian Bale interpreta a ese novio desesperado por huir de la soledad, anclado en una idea romántica que ya no tiene cabida. Por su parte, Peter Sarsgaard encarna la jerarquía, el sistema, ese techo al que el personaje de Cruz aspira pero que también la limita.

El resultado es una película que no busca gustar, sino sacudir. Puede resultar excesiva —incluso por momentos cercana al desbordamiento—, pero ahí reside precisamente su fuerza: en su negativa a ser domesticada.

Gyllenhaal firma así una obra que no solo revisita un clásico, sino que lo descompone y reconstruye desde una mirada radicalmente contemporánea. Una película que entiende el mito como un campo de batalla y que convierte a su protagonista en algo mucho más peligroso que un monstruo: una mujer libre.

jueves, 9 de abril de 2026

España en Cannes: de la excepción al sistema

 En 2026, el cine español alcanza en el Festival de Cannes un punto de inflexión: tres películas en competición por la Palma de Oro —Amarga Navidad de Pedro Almodóvar, El ser querido de Rodrigo Sorogoyen y La bola negra de Javier Calvo y Javier Ambrossi—. Más que un dato histórico, la cifra señala un cambio de fondo: una cinematografía que ha pasado de presencia ocasional a convertirse en parte reconocible del propio sistema del festival.

Durante décadas, Cannes ha sido un espacio exigente y poco constante con el cine español. Su presencia en la sección oficial ha dependido más de irrupciones puntuales que de continuidad. Por eso, cuando varias películas españolas coinciden en competición, el fenómeno adquiere un valor especial: no es solo visibilidad, es la señal de que algo se ha consolidado.

En 1988, El Dorado de Carlos Saura y El Lute 2 de Vicente Aranda representan todavía un cine en proceso de afirmación internacional, donde conviven la ambición de gran producción y el relato realista sin una proyección exterior estable.

El verdadero salto llega en 2006 con Volver de Pedro Almodóvar y El laberinto del fauno de Guillermo del Toro. Volver devuelve al centro el universo de Almodóvar a través de una historia de mujeres marcadas por la pérdida, los secretos y la supervivencia emocional. En Cannes fue una de las películas más celebradas y recibió el premio al mejor guion, además de un reconocimiento especial al conjunto de sus actrices principales: Penélope Cruz, Carmen Maura, Blanca Portillo, Lola Dueñas, Yohana Cobo y Chus Lampreave.

El laberinto del fauno, coproducción entre España y México, convirtió la posguerra en un relato entre la realidad dura y la fantasía, y se consolidó como una de las películas más influyentes de su edición.

En 2009, el contraste es más evidente. Los abrazos rotos y Mapa de los sonidos de Tokio reflejan un momento de recepción más fría en Cannes, donde la apuesta estética de Almodóvar es vista por parte de la crítica como excesiva, aunque con momentos de gran fuerza visual.

En ese contexto, destaca la interpretación de Penélope Cruz como Lena, una figura compleja dentro del universo almodovariano, atrapada entre el poder económico y el deseo artístico.

Mapa de los sonidos de Tokio explora una relación marcada por la distancia emocional y cultural entre un hombre español y una joven japonesa, en una historia de soledad y deseo contenido.

En 2025, Romería de Carla Simón y Sirāt de Óliver Laxe devuelven al cine español una presencia central en Cannes desde dos caminos distintos: la reconstrucción de la memoria familiar a partir de los años 80 en el caso de Simón, y una experiencia sensorial y espiritual extrema en el de Laxe. Sirāt fue reconocida con el Premio del Jurado, confirmando su apuesta por un cine de riesgo.

Y es en ese recorrido donde 2026 cobra su sentido. Amarga Navidad, El ser querido y La bola negra no son solo tres películas en competición: son la evidencia de un cambio de escala.

Más allá de los títulos concretos, lo que se percibe es una transformación clara. El cine español ha pasado de aparecer de forma puntual en Cannes a integrarse de manera estable en su sección oficial. La cuestión ya no es si está presente, sino que lo está de forma continuada.



miércoles, 8 de abril de 2026

Calle Málaga: Carmen Maura ilumina la vida a los 80

 Calle Málaga es de esas películas que, sin hacer ruido, terminan conquistando allá donde pasan. Su recorrido internacional —pasando por Venecia, Toronto, Berlín y Málaga— deja claro que conecta especialmente bien con el público, llevándose el Premio del Público en Venecia (Sección Orizzonti).

Más que una “cult movie”, es una auténtica feel good movie, pero sin caer en lo fácil. Sabe equilibrar muy bien el optimismo con el drama, encontrando un tono honesto que nunca resulta impostado.

La historia sigue a una mujer española de 80 años que vive en Tánger desde hace décadas. La llegada de su hija, decidida a vender el piso familiar, pone en jaque su estabilidad. Pero lejos de rendirse, la protagonista tira de ingenio y carácter para resistir y recuperar su lugar.

Y ahí está el gran pilar de la película: Carmen Maura, en una de las mejores interpretaciones de su carrera. Está prácticamente en cada escena y lo llena todo con una mezcla de luz, temperamento y una humanidad arrolladora. Su personaje es vitalista, pero también complejo y profundamente real.

El reparto secundario aporta capas fundamentales: Marta Etura como la equidistante hija, María Alfonsa Rosso como la monja que escucha en silencio las tribulaciones de la protagonista, y Ahmed Boulane como el interés amoroso, enriquecen el relato y los conflictos.

La dirección de Maryam Touzani demuestra una sensibilidad especial, con una puesta en escena cuidada, una fotografía cálida y una música que acompaña sin subrayar.

Además, la película fue la apuesta de Marruecos para los Oscar, reforzando su proyección internacional.

Calle Málaga es, en el fondo, un canto a la vida y a la resistencia cotidiana. Una historia que demuestra que nunca es tarde para seguir peleando por tu lugar en el mundo.



martes, 7 de abril de 2026

Pedro Almodóvar y Cannes: una historia de amor, rechazo y reconocimiento que nunca termina

La relación entre Pedro Almodóvar y el Festival de Cannes es un amor–odio de manual.

Todo empieza con un rechazo. En 1988, Mujeres al borde de un ataque de nervios se queda fuera de Cannes… pero luego va a Venecia, donde gana el premio al Mejor Guion y se convierte en un fenómeno internacional. Cannes no la vio… pero el mundo sí. Ahí nace la grieta.

Antes incluso de La flor de mi secreto, Tacones lejanos (1991) ya había tenido un enorme éxito en Francia: aclamada por público y crítica, gana el César a la Mejor Película Extranjera. Por eso sonó extraño que, en 1995, La flor de mi secreto fuera ignorada por Cannes, a pesar de ser clave en la maduración artística de Almodóvar. Hoy es una pieza fundamental de su filmografía, pero entonces el festival la dejó pasar.

El giro llega en 1999. Todo sobre mi madre entra por fin en Cannes: Almodóvar gana Mejor Dirección y la película arrasa… pero la Palma de Oro se la lleva Rosetta de Jean‑Pierre y Luc Dardenne. Reconocimiento sí, coronación no, y siempre rodeado de especulaciones sobre la decisión del jurado.


En 2004, Cannes da un paso más: La mala educación inaugura el festival, siendo la primera película española en hacerlo. Quentin Tarantino, jurado aquel año, le dice a Almodóvar: “This is a fucking masterpiece— I don’t understand why it wasn’t in competition.” Almodóvar ya no es el director ignorado; es una figura central, admirada por colegas y críticos.

Dos años después, Volver llega como una de las grandes favoritas. Se lleva Mejor Guion y el premio a Mejor Actriz para todo su elenco femenino. De nuevo, el reconocimiento es total… pero la Palma de Oro vuelve a escaparse.


Tras consolidar su estatus en Cannes, películas como Los abrazos rotos, La piel que habito, Julieta o Dolor y gloria refuerzan su lugar como autor imprescindible en la Croisette. En esta última, Antonio Banderas ganó el premio a Mejor Actor, un reconocimiento histórico que subraya el talento y la fuerza de la colaboración entre director y actor. Cannes lo celebra… pero nunca lo corona.


Un hito aparte es su paso por el propio jurado del festival. En 2017 Almodóvar fue presidente del jurado de la 70ª edición, liderando un grupo que finalmente otorgó la Palma de Oro a The Square de Ruben Östlund. Ese año hubo una escena emotiva cuando Almodóvar defendió 120 latidos por minuto (una película sobre la lucha contra el sida en los años 80) y expresó que había sido uno de los trabajos más importantes que había visto; muchos interpretaron que él habría querido verla coronada como Palma de Oro.

Entonces llega el cambio de rumbo en su estrategia de festivales. Cansado —o en otra etapa—, Almodóvar mira fuera. Estrena Madres paralelas en Venecia, donde Penélope Cruz gana la Copa Volpi, y después La habitación de al lado, que se lleva el León de Oro. Cannes se enfada: no le gusta que sus joyas se estrenen primero en otro festival. Pero Thierry Frémaux, director del Festival de Cannes, deja claro que quiere que Almodóvar vuelva a la competición y reabra su relación con la Croisette.

En 2023, esa relación se ve en un nuevo contexto con Extraña forma de vida, un cortometraje western escrito y dirigido por Almodóvar, presentado en la Sección Oficial fuera de competición, protagonizado por Pedro Pascal y Ethan Hawke.


Cannes nunca le dio la Palma de Oro, pero el reconocimiento, de una forma u otra, siempre llegó. Con Amarga Navidad —un melodrama que explora los límites de creación de un director en torno a la Navidad— Almodóvar se prepara para abrir un nuevo capítulo en su historia con la Croisette.

Para muchos franceses… y también para muchos españoles, sigue siendo un misterio: Pedro Almodóvar, con dos César, un César honorífico y la Legión de Honor, nunca ha recibido la Palma de Oro. Su ausencia del máximo premio de Cannes desconcierta incluso a sus admiradores más fieles.

domingo, 5 de abril de 2026

Almodóvar, Sorogoyen y Los Javis, en el radar de Cannes

 Durante los últimos días, la presencia española en la Croisette parecía girar en torno a Albert Serra y su nueva película, Out Of This World, que sonaba con fuerza para entrar en la selección. Sin embargo, el film sigue en fase de posproducción y, por ahora, su llegada al certamen queda descartada, dejando incluso en duda su estreno este año. 

Aun así, las propuestas españolas continúan apareciendo en las quinielas y varios nombres propios podrían dar mucho que hablar en las próximas semanas. Entre ellos destacan Almodóvar, Sorogoyen y Los Javis, que mantienen al cine español en el radar del festival.

Amarga Navidad podría marcar el regreso triunfal de Pedro Almodóvar a la Croisette. Tras no lograr la Palma de Oro, el manchego decidió presentar sus siguientes obras, Madres paralelas y La habitación de al lado, en el Festival de Venecia, donde ambas recibieron reconocimiento, logrando esta última el León de Oro. El delegado general, Thierry Frémaux, ha mostrado en varias ocasiones su interés en que Almodóvar regrese.

La película, que ha tenido un notable éxito en España tanto en crítica como en taquilla, explora la fina línea entre realidad y ficción, la relación entre vida e inspiración artística, y plantea un debate sobre los límites de la autoficción. El reparto reúne a Bárbara Lennie, Leonardo Sbaraglia, Aitana Sánchez-Gijón, Victoria Luengo, Patrick Criado, Milena Smit y Quim Gutiérrez, con la colaboración especial de Rossy de Palma, Carmen Machi y Gloria Muñoz.

El ser querido de Rodrigo Sorogoyen también suena con fuerza. El director se ha consolidado poco a poco en los festivales europeos más importantes, y su anterior trabajo, As Bestas, se presentó fuera de concurso con excelentes críticas, arrasó en los Premios Goya y terminó llevándose el César a mejor película internacional.

En esta ocasión, Sorogoyen dirige a Javier Bardem y Victoria Luengo en una historia centrada en un prestigioso director de cine y su hija, una actriz sin éxito, que se reencuentran para rodar juntos una película tras años de distanciamiento, enfrentando un pasado doloroso que ambos habían evitado.

Por su parte, La bola negra, el nuevo proyecto de Los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi), parece haber finalizado su montaje casi en secreto con la intención de entrar en la selección oficial. El film cuenta con nombres internacionales como Penélope Cruz y Glenn Close, consolidando su proyección global tras el éxito de La Veneno.

La película entrelaza las vidas de tres hombres en distintas épocas, conectados por el deseo, la identidad, el dolor y la herencia emocional, tomando como referencia una de las últimas obras inacabadas de Federico García Lorca.



viernes, 3 de abril de 2026

Marisa Paredes hubiera cumplido 80 años: elegancia, cine y compromiso, musa de Almodóvar y referente internacional

 Hoy Marisa Paredes habría cumplido 80 años.

Elegancia, voz única y presencia irrepetible.

Reina del cine español en los 90 y 2000, musa de Pedro Almodóvar y figura clave del cine de autor sin fronteras. Fue además presidenta de la Academia de Cine Española y estuvo implicada en causas políticas y sociales progresistas, consolidando su influencia dentro y fuera del cine.

También desarrolló una sólida carrera internacional:

  • Con Roberto Benigni en La vida es bella.
  • Con Guillermo del Toro en El espinazo del diablo.
  • Con Arturo Ripstein en Profundo carmesí y El coronel no tiene quien le escriba.

Premios y reconocimientos:

  • Nominada a los Premios Goya como mejor actriz de reparto por Cara de acelga (1987) y mejor actriz protagonista por La flor de mi secreto (1995).
  • Recibió el Premio Goya de Honor en 2018.
  • Varias veces galardonada en los Premios Fotogramas de Plata, incluyendo el premio especial a toda una vida en 2015.
  • Cabeza de cartel del Festival de San Sebastián en varias ediciones durante su vida, incluyendo la 54.ª edición en 2006.
  • Homenajeada de forma póstuma en la 73.ª edición del Festival de San Sebastián en 2025, consolidando su estatus como icono del cine español.

En el universo Almodóvar dejó interpretaciones que ya son historia del cine:

Tacones lejanos (1991)
Becky del Páramo (protagonista)
Una diva que regresa a la vida de su hija, entre celos, identidad y melodrama.
Escena clave: cuando canta “Piensa en mí” en el teatro y besa el suelo, dejando la marca de sus labios rojos.

La flor de mi secreto (1995)
Leo Macías (protagonista)
Una escritora en plena crisis personal y creativa, con su vida desmoronándose.
Escena clave: cuando su marido (Imanol Arias) la abandona, rompiendo definitivamente su mundo emocional.

Todo sobre mi madre (1999)
Huma Rojo (secundario clave)
Una actriz dentro de una historia sobre pérdida, identidad y teatro.
Escena clave: cada representación de Un tranvía llamado Deseo, donde el personaje se transforma sobre el escenario.

La piel que habito (2011)
Marilia (secundario esencial)
Ama de llaves y figura clave en una historia marcada por el secreto y la obsesión.
Escena clave: cuando recoge la sábana manchada de sangre tras uno de los momentos más duros del relato. Marisa Paredes fue protagonista o secundaria, local o internacional, artista, referente institucional y defensora de causas progresistas:

su presencia convertía cada escena en algo inolvidable.



miércoles, 1 de abril de 2026

De Halle Berry a hoy: dos décadas sin otro Oscar a Mejor Actriz para una mujer negra

 Cuando Halle Berry ganó el Oscar a Mejor Actriz por Monster’s Ball en 2002, fue un momento histórico. Su victoria rompió barreras y consolidó un hito para las actrices negras en Hollywood, aunque los medios estaban más enfocados en Nicole Kidman (Moulin Rouge) y Sissy Spacek (In the Bedroom), lo que hacía que su triunfo fuera inesperado. Berry interpretó a Leticia Musgrove, una mujer que atraviesa una historia de amor y tragedia con un guardia de prisión, y lo hizo con una intensidad emocional que la consagró.

Desde entonces, varias actrices negras han estado muy cerca del premio, o lo estuvieron antes aunque nunca lo lograron.

Whoopi Goldberg – The Color Purple (1986)

Whoopi Goldberg fue nominada por su papel de Celie, una joven afroamericana que enfrenta abuso y opresión en el sur de Estados Unidos a principios del siglo XX. La película era adaptación de la novela ganadora del Pulitzer de Alice Walker. Su actuación fue poderosa y emotiva, convirtiéndola en una de las favoritas de la crítica, pero la Academia eligió premiar a Geraldine Page, reflejando el conservadurismo de la época frente a un elenco mayoritariamente negro.

Angela Bassett – What’s Love Got to Do With It? (1993)

Angela Bassett fue nominada al Oscar por interpretar a Tina Turner, mostrando su ascenso artístico y la compleja relación con Ike Turner. Su actuación fue muy elogiada por la crítica, capturando la fuerza y vulnerabilidad de la cantante, y le valió además un Globo de Oro. Sin embargo, no logró llevarse la estatuilla.

Gabourey Sidibe – Precious (2009)

Sidibe debutó con fuerza interpretando a Claireece “Precious” Jones, una adolescente afroamericana que lucha contra el abuso familiar y las dificultades del sistema educativo. La película estaba adaptada del libro Push de Sapphire. Consiguió el papel tras un casting arduo, destacando entre decenas de aspirantes por su capacidad de transmitir vulnerabilidad y fuerza. Durante meses fue considerada favorita de la crítica frente a Sandra Bullock (The Blind Side). Aunque Bullock ganó el Oscar, Sidibe dejó una marca histórica como debutante impresionante.

Viola Davis – The Help (2011) y Ma Rainey’s Black Bottom (2020)

Viola Davis estuvo cerca de ganar en dos ocasiones. En The Help, interpretó a Aibileen Clark, una criada negra que comparte sus experiencias con una joven escritora blanca; la película conquistó a críticos y público, pero el Oscar fue para Meryl Streep (The Iron Lady), apoyada por una campaña millonaria de Harvey Weinstein. Nueve años después, Davis dio vida a Ma Rainey, la legendaria cantante de blues, en Ma Rainey’s Black Bottom, recibiendo nominaciones y premios de gremios, aunque nuevamente no logró imponerse.

Andra Day – The United States vs. Billie Holiday (2020)

Andra Day fue nominada por interpretar a Billie Holiday, recreando la vida de la icónica cantante y su lucha contra la persecución del gobierno por su música. Ganó el Globo de Oro a Mejor Actriz en Drama, y su actuación fue alabada por capturar la vulnerabilidad y el talento de Holiday. Sin embargo, no logró el Oscar.

Halle Berry sigue siendo, hasta hoy, la única actriz negra que ha ganado el Oscar a Mejor Actriz. Desde entonces, muchas han estado al borde del premio, pero nunca han logrado cruzar esa línea. Para algunos, esto refleja un problema persistente de racismo estructural en la Academia; para otros, una combinación de industria, narrativas y campañas. Lo cierto es que, más de dos décadas después, la historia aún no ha cambiado.