Las primeras críticas de Michael estuvieron muy lejos del entusiasmo que muchos esperaban. El esperado biopic sobre Michael Jackson, dirigido por Antoine Fuqua, ha dividido a la prensa especializada, que ha cuestionado tanto algunos aspectos de su ejecución como la forma en que aborda los episodios más controvertidos de la vida del artista. Su producción tampoco estuvo exenta de dificultades, con cambios en el guion y una notable controversia por cómo tratar las acusaciones de abuso sexual contra Jackson.
Sin embargo, la conversación en torno a la película no termina en las reseñas. Michael ha sido un enorme éxito de taquilla, convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos comerciales del año. Además, ha encontrado importantes defensores dentro de la industria. Cineastas como Spike Lee han elogiado públicamente la película y la interpretación de Jaafar Jackson ha sido, incluso para muchos críticos que no quedaron convencidos con el conjunto, el aspecto más destacado del filme.
Todo ello plantea una pregunta inevitable: ¿puede una película con malas críticas seguir aspirando a una nominación al Oscar a Mejor Película?
La historia de la Academia demuestra que sí.
Uno de los precedentes más claros es Bohemian Rhapsody. El biopic sobre Freddie Mercury y Queen llegó a la temporada de premios rodeado de críticas muy divididas por su montaje, su estructura narrativa y las licencias tomadas con la historia de la banda. Sin embargo, el público respondió de forma masiva y la Academia también. La película obtuvo cinco nominaciones al Oscar, incluida Mejor Película, y terminó ganando cuatro estatuillas, entre ellas la de Mejor Actor para Rami Malek, cuya interpretación fue ampliamente elogiada incluso por quienes cuestionaban la película.
Las similitudes con Michael van más allá de tratarse de dos biopics musicales sobre iconos de la música. Ambas películas comparten al productor Graham King, las dos llegaron envueltas en un intenso debate crítico y las dos han encontrado en la interpretación de su protagonista uno de sus principales argumentos de prestigio.
Tampoco fue un caso aislado. The Blind Side, basada en la historia real del jugador de la NFL Michael Oher, recibió una acogida discreta por parte de la crítica, pero conectó con el público y con los votantes de la Academia. Acabó consiguiendo dos nominaciones al Oscar, incluida Mejor Película, y convirtió a Sandra Bullock en ganadora del premio a Mejor Actriz.
En 2011, Extremely Loud & Incredibly Close, un drama sobre un niño que intenta superar la muerte de su padre en los atentados del 11 de septiembre, protagonizó una de las mayores sorpresas de la década al lograr una nominación a Mejor Película pese a una recepción crítica muy fría.
Más recientemente, el director Adam McKay ha demostrado que una película puede dividir profundamente a la crítica y, aun así, convencer a la Academia. Vice, un retrato satírico del exvicepresidente Dick Cheney, obtuvo ocho nominaciones al Oscar, incluida Mejor Película. Tres años después, Don't Look Up, una sátira sobre dos científicos que intentan alertar a la humanidad de un cometa que destruirá la Tierra mientras políticos y medios ignoran la amenaza, volvió a polarizar a la crítica y consiguió cuatro nominaciones, entre ellas la de Mejor Película.
Si retrocedemos varias décadas, encontramos precedentes todavía más llamativos. Doctor Dolittle (1967), una superproducción musical sobre un veterinario capaz de hablar con los animales, fue recibida con frialdad por buena parte de la crítica y, pese a ello, consiguió nueve nominaciones al Oscar, incluida la de Mejor Película. Unos años antes, The Greatest Show on Earth (1952), el drama circense dirigido por Cecil B. DeMille, obtuvo cinco nominaciones y terminó ganando el Oscar a Mejor Película. Aunque su recepción inicial fue razonablemente positiva, con el paso del tiempo su prestigio crítico se ha deteriorado hasta convertirla en una de las vencedoras más discutidas de la historia de la Academia.
Por supuesto, ninguno de estos ejemplos garantiza que Michael vaya a repetir ese camino. Las malas críticas siguen siendo un obstáculo importante, especialmente en una temporada competitiva. Pero la historia de los Oscar demuestra que la Academia no siempre coincide con la prensa especializada. La taquilla, el impacto cultural, el respaldo de la industria, una campaña sólida y una interpretación protagonista capaz de entusiasmar a los votantes también forman parte de la ecuación.
Las críticas han complicado el recorrido de Michael, pero no lo han sentenciado. La pregunta ya no es si la película ha dividido a la crítica, sino si conseguirá el mismo respaldo dentro de Hollywood que en su día recibieron Bohemian Rhapsody, The Blind Side o Extremely Loud & Incredibly Close. Como tantas veces ha ocurrido en la historia de los Oscar, la última palabra la tendrá la Academia.




