A lo largo de apenas cuatro películas, Ari Aster ha pasado de ser una promesa del terror a convertirse en uno de los cineastas más reconocibles del cine contemporáneo de autor.
Su debut, Hereditary, fue aclamado por crítica y público y ya se considera uno de los grandes títulos del terror moderno. Con Midsommar consolidó su estilo, aunque iniciando una división de opiniones que se ha mantenido en el resto de su filmografía.
Esa línea se acentúa con Beau Is Afraid, su primera colaboración con Joaquin Phoenix, que repite ahora en Eddington, una obra excesiva, incómoda y claramente divisiva que confirma su apuesta por un cine cada vez más radical.
En esta ocasión, Aster abandona el terror para construir un western contemporáneo de corte político, situado en un pequeño pueblo de Nuevo México atravesado por tensiones sociales constantes.
El relato se articula en torno al enfrentamiento entre el sheriff del condado, interpretado por Joaquin Phoenix, y el alcalde, al que da vida Pedro Pascal. Su conflicto funciona como eje central de la película y como reflejo de dos formas opuestas de entender el poder y la comunidad.
Aster se adentra progresivamente en la vida del pueblo, retratando a sus habitantes y un clima de desconfianza creciente donde lo personal y lo político terminan contaminándose mutuamente.
En ese contexto, la película articula una crítica directa al papel de las redes sociales, capaces de amplificar rumores, distorsionar la realidad y convertir cualquier conflicto en una espiral incontrolable.
Ari Aster encuentra en Joaquin Phoenix su gran pilar interpretativo, y aquí está sencillamente inmenso. Construye un sheriff inicialmente pasivo, cuestionado por parte del pueblo, que evoluciona hacia una figura cada vez más combativa, marcada por la frustración y la violencia contenida.
Phoenix sostiene ese arco con una interpretación precisa y magnética, modulando cada transformación sin excesos.
Los personajes secundarios, en cambio, quedan en un segundo plano. Aun siendo un placer ver a intérpretes como Pedro Pascal, Emma Stone y Austin Butler, su función se percibe más instrumental que verdaderamente desarrollada.
Presentada en el Festival de Cannes 2025, la película llegó acompañada de una notable división crítica, algo ya habitual dentro de la filmografía de Ari Aster.
Uno de sus puntos más discutibles es ese desequilibrio entre protagonista y secundarios, junto con un tramo final donde Aster parece priorizar el impacto y la sorpresa por encima de la cohesión narrativa, generando tanto fascinación como desconcierto.
Aun así, Eddington se percibe como una propuesta valiente dentro del cine reciente, al abordar de forma directa la fractura política y social de los Estados Unidos en la era post-Trump.
Aster firma una mirada incómoda, caótica pero intencionada, sobre un país atravesado por la polarización, la desconfianza y el ruido constante.
Y en medio de todo ello, la película vuelve a ofrecer otro personaje de peso en la carrera de un intérprete extraordinario como Joaquin Phoenix, que sostiene gran parte del impacto del film con una presencia magnética.



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