Los Oscars entra en una nueva fase de transformación. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha aprobado una serie de cambios que afectarán directamente a la 99.ª edición, prevista para 2027, y que se aplicarán a las películas estrenadas en 2026. Son ajustes que buscan modernizar el sistema, adaptarlo a la industria actual y responder a debates cada vez más presentes en Hollywood.
Interpretaciones múltiples: más oportunidades para los actores
Uno de los cambios más llamativos es que los intérpretes podrán recibir más de una nominación en la misma categoría. Esto significa que un actor o actriz podría competir contra sí mismo en la misma edición de los premios si tiene dos actuaciones destacadas en el mismo año.
Hasta ahora, este escenario era prácticamente evitado por la estructura de votación y por reglas no escritas de la propia industria. Con este cambio, la Academia abre la puerta a reconocer de forma más directa el volumen y la calidad del trabajo interpretativo, aunque también podría generar divisiones de voto dentro de la misma candidatura.
Guiones exclusivamente humanos: una respuesta a la inteligencia artificial
Otra decisión importante establece que los guiones deberán estar escritos por humanos para poder optar a nominación. Este movimiento llega en un momento en el que la inteligencia artificial empieza a integrarse en procesos creativos de la industria.
La norma no solo es simbólica: es una forma de blindar el reconocimiento a la autoría humana en una categoría especialmente sensible. En el fondo, la Academia está fijando una línea clara sobre qué considera “creación original” en un contexto tecnológico cada vez más complejo.
Más de una película por país en Internacional
El tercer cambio afecta a la categoría de Mejor Película Internacional. Hasta ahora, cada país solo podía presentar una película como representante oficial. Con la nueva regla, varias películas del mismo país podrán competir y llegar a la fase de nominaciones.
Esto no elimina el sistema de selección nacional —cada país seguirá enviando una propuesta oficial—, pero sí amplía el abanico en la fase final. El resultado potencial es una categoría más diversa, aunque también más dominada por países con industrias cinematográficas más fuertes.
Además, la Academia ha introducido un cambio clave en los criterios de elegibilidad: las películas en idioma no inglés podrán optar al Oscar si ganan un premio “clasificatorio” en festivales como Festival de Cannes, Festival Internacional de Cine de Venecia, Festival Internacional de Cine de Berlín, Festival Internacional de Cine de Toronto, Festival de Sundance y Festival Internacional de Cine de Busan.
Qué implica realmente este cambio
En conjunto, estas decisiones apuntan a una Academia que intenta equilibrar tres fuerzas:
- Reconocer mejor la realidad productiva del cine contemporáneo
- Regular el impacto de la tecnología en la creación
- Evitar limitaciones geográficas o estructurales en las nominaciones
Sin embargo, también abren preguntas: ¿aumentará la competencia interna entre actores? ¿Cambiará el peso de los países pequeños en la carrera internacional? ¿Y cómo se definirá exactamente lo “humano” en los guiones del futuro?
Lo cierto es que los Oscars siguen evolucionando, y estas reglas no solo ajustan el sistema: también anticipan los debates que marcarán la próxima década del cine.

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