THE INVITE (Perlas)
Su paso por Sundance fue especialmente celebrado y su buen funcionamiento en taquilla ha reforzado las expectativas alrededor de la película. También empieza a sonar como una de esas propuestas que podrían tener recorrido en la temporada de premios, con los Oscars en el horizonte. Pero, más allá de cualquier predicción, The Invite funciona por sus propios méritos.
Joe y Angela invitan a sus vecinos de arriba, Hawk y Piña, a pasar una velada juntos. Lo que comienza como una reunión aparentemente cordial cambia por completo cuando descubren la forma abierta y desinhibida en que sus invitados viven la sexualidad. A partir de ese momento, las conversaciones se llenan de confesiones, provocaciones y verdades incómodas que pondrán a prueba la relación de todos.
Rashida Jones y Will McCormack tienen mucho que ver en el resultado. Su guion conserva la estructura de la historia de Cesc Gay, pero la adapta con inteligencia a la clase media estadounidense. Los personajes no son simples copias de sus versiones españolas: tienen sus propios conflictos, motivaciones y una manera de enfrentarse a las relaciones marcada por el desencanto americano. La película mantiene el espíritu de la original, pero encuentra su propia voz.
Aunque todo sucede prácticamente en un único escenario, el ritmo nunca decae. Olivia Wilde mueve la cámara con soltura, aprovecha cada rincón del espacio y convierte los diálogos en auténticos duelos. Después de Booksmart y Don’t Worry Darling, la directora demuestra aquí una notable seguridad detrás de las cámaras, especialmente a la hora de combinar comedia, tensión e incomodidad.
La película encuentra el humor en aquello que los personajes callan, en las verdades que intentan esconder y en la distancia entre lo que muestran y lo que realmente desean. El choque entre puritanismo y liberación está siempre presente, pero los personajes nunca se reducen a simples caricaturas.
El reparto está estupendo y cada actor encuentra su momento para lucirse gracias a un guion que les da espacio para desarrollar a sus personajes. Olivia Wilde, Edward Norton, Seth Rogen y Penélope Cruz están completamente entregados a sus papeles. Cruz está especialmente juguetona como Piña, una mujer que habla del deseo con una naturalidad desarmante y que entiende que no desaparece con los años, sino que simplemente cambia de forma. Su libertad, sensualidad y sentido del humor convierten a Piña en uno de los mejores personajes de toda su carrera.
The Invite es una comedia adulta, inteligente y tremendamente entretenida, con unas interpretaciones en estado de gracia y una dirección que sabe mantener la tensión hasta el último momento. Olivia Wilde demuestra que puede manejar con soltura una historia construida casi por completo a través de conversaciones y convertirla en una experiencia dinámica, provocadora y muy cinematográfica.
Una película que demuestra que, cuando las apariencias empiezan a resquebrajarse, una noche entre vecinos puede acabar siendo mucho más divertida —y mucho más peligrosa— de lo que nadie esperaba.
THE HOUSEWIFE (Proyecciones Premio Donostia)
La historia nos traslada al Nueva York de 1964, donde un joven periodista descubre que un presunto oficial nazi vive en la clandestinidad en el barrio de Queens. Cuando entabla amistad con su encantadora esposa, la investigación da un giro inesperado.
Dirigida por el debutante Ben Shirinian, The Housewife se basa en un hecho real y se adentra en un relato que combina el drama y el thriller. Una propuesta que, aunque en ocasiones intenta alejarse de ciertos clichés de este tipo de películas, no siempre consigue escapar de ellos. Tiene su miga, eso sí, y sabe mantener nuestro interés gracias a una historia que juega con los secretos y las apariencias.
Pero es Naomi Watts quien termina marcando la diferencia. La actriz compone un personaje que se mueve entre la vulnerabilidad, el misterio y cierta inquietud, sin necesidad de recurrir a grandes excesos interpretativos. Hay algo en su mirada, en sus silencios y en esa aparente amabilidad que nos hace sospechar que no todo es lo que parece.
Watts encuentra aquí un vehículo perfecto para demostrar sus amplios registros dramáticos. Y es una gozada volver a verla en un papel de estas características, después de unos años en los que ha encontrado buena parte de su espacio en la televisión. Su interpretación aporta los matices que la película necesita y se convierte en su principal atractivo.
The Housewife es un film correcto, con una historia que tiene su interés, pero que no termina de trascender más allá de su protagonista. Una película que encuentra en Naomi Watts el motivo principal para acercarse a ella.


Que bella buena narración, escritura y sobretodo amor por cada palabra que escribes 10/10
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