Recuerdo la primera vez que vi Prácticamente magia hace 28 años en televisión. Me quedé fascinado con la química entre Sandra Bullock y Nicole Kidman, pero también con aquella mezcla de géneros improbables de casar: el drama familiar, la comedia romántica, el thriller, el terror y la fantasía. Una historia de brujas, hechizos, maldiciones y amores imposibles que, bajo su envoltorio mágico, hablaba de la de ser uno mismo, del matriarcado de las Owens y de la lucha de estas mujeres contra el patriarcado.
La primera película fracasó en su estreno, tanto en crítica como en taquilla, pero el tiempo terminó haciendo justicia. Las nuevas generaciones conectaron con ella hasta convertirla en una película de culto. Volver a ese universo casi tres décadas después era, por tanto, una operación delicada. Y lo más interesante de Prácticamente magia 2, dirigida esta vez por Susanne Bier, es que no se limita a vivir de la nostalgia: continúa la historia de las Owens y se inspira en The Book of Magic, la cuarta y última novela de la saga literaria de Alice Hoffman.
La película vuelve a reunir a Sally y Gillian, ahora rodeadas de una nueva generación de mujeres y de una historia de magia, maldiciones y vínculos familiares. Una decisión interesante que también explica buena parte de sus problemas. Condensar todo el material de la novela en poco más de dos horas provoca un desarrollo confuso, con demasiados personajes, situaciones y conflictos que apenas encuentran espacio para desarrollarse. Hay momentos en los que el espectador puede sentirse perdido, y la película tarda en encontrar su ritmo.
Sin embargo, cuando Sandra Bullock y Nicole Kidman comparten pantalla, todo parece encajar un poco mejor. Su química sigue intacta y continúa siendo el verdadero motor de la historia. Me encanta que a Sandra le hayan dado ese toque de comedia física que tan bien domina en Sally, mientras que Nicole disfruta de una Gillian que sigue siendo ese alma libre, ese verso suelto que quiere aprovechar cada instante de la vida. Son dos actrices que conocen perfectamente el tono de estos personajes y que consiguen recuperar parte de la magia de la original sin necesidad de repetirla.
También es un placer reencontrarse con la veteranía de Stockard Channing y Dianne Wiest, que aportan calidad y calidez al conjunto. Entre las nuevas incorporaciones, Joey King destaca especialmente por su frescura, mientras que Maisie Williams queda bastante desaprovechada, con menos oportunidades de lucimiento. El romance con Lee Pace recupera el espíritu de las comedias románticas de los 90, un registro muy ligado a Sandra Bullock, aunque su introducción dentro de la historia resulta algo torpe.
La película comienza de manera irregular, lanzando demasiada información sin poder desarrollarla con la claridad necesaria. Pero, poco a poco, Bier va encontrando el camino hacia aquello que realmente importa. Y entonces llega el final.
Después de todo ese puzle de tramas, personajes y conflictos, Susanne Bier consigue ponerle un lazo precioso al conjunto. La hermandad, la familia y la fuerza de las mujeres vuelven a ocupar el centro de la historia. No porque todo lo anterior haya funcionado de manera perfecta, sino porque el aterrizaje tiene corazón. Y eso no es poco.
Prácticamente magia 2 no es una película perfecta ni una obra maravillosa. Es una secuela irregular, demasiado ambiciosa en su desarrollo y que exige paciencia para que resurja la magia de la original. Pero cuando lo hace, cuando Bullock y Kidman vuelven a encontrar esa química y las Owens recuperan su fuerza, uno recuerda por qué esta historia sigue siendo tan especial.
Quizá no consiga reproducir de principio a fin el encanto de la primera película. Quizá su narración sea demasiado confusa y algunas de sus nuevas incorporaciones estén desaprovechadas. Pero tampoco se limita a repetir el pasado. Quiere continuar la historia, ampliar su universo y recuperar el corazón de aquellas mujeres que tanto nos fascinaron hace 28 años.
Y, sinceramente, ¿quién no quiere pasar una noche de margaritas con Sandra Bullock y Nicole Kidman bajo el hechizo de la magia?



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